lunes, diciembre 17, 2007


FUTURO DE LA INDUSTRIA DE DEFENSA EN CHILE Y EN LATINOAMERICA


Desde tiempos inmemoriales, los pueblos han gastado parte de sus recursos en armas. El armamento es necesario para la defensa de un pueblo y en la actualidad para la defensa de un Estado. En otras palabras, sin las armas necesarias los ejércitos no tienen capacidad de reacción, frente a una amenaza externa que perturbe los objetivos auto-impuestos por el Estado. En definitiva, sin armas o sin las suficientes para enfrentar la amenaza, no hay capacidad de defensa. Teniendo presente aquello, en esta monografía, se desarrollará el problema de cómo equipar con el armamento necesario a las fuerzas armadas de un país. Para ello haré un análisis del actual mercado mundial de armamento, planteando cuales son sus exigencias y desafíos en el futuro; para así determinar, a grades rasgos, como Chile y Latinoamérica podrían insertarse en el futuro de la industria de defensa. De esa forma, al finalizar replantearé en el siglo XXI la disyuntiva entre comprar armas en el exterior o tener una industria propia.

1. Perspectivas futuras del mercado de armas y de las industrias de defensa.

La industria de defensa[i] es compleja y muy dinámica. Aquello se debe principalmente a dos factores: uno político y otro tecnológico. Todo ello genera un aumento en los costos de producción de armamentos en el largo plazo y a su vez se genera la inseguridad de permanencia en el negocio, lo que transforma a esta industria en un negocio poco atractivo, si no existen subsidios estatales de por medio. Pero el tema no es sólo de costos, si no de cómo las industrias de defensa pueden adaptarse a los nuevos desafíos con la rapidez necesaria.

El factor político involucrado en la industria de defensa, se refiere principalmente a que quien decide cuales son los objetivos del Estado, en el hoy y en el futuro, son los políticos. Así las cosas, de acuerdo a esos objetivos las fuerzas armadas deben adaptar sus recursos y programas para cumplir la misión encomendada y es en ese proceso cuando se requiere generar nuevos implementos. Recién ahí, cuando se genera esa necesidad (ya sea de tanques, barcos, aviones o algo que hay que inventar) es cuando las industrias de defensa deben responder. Así se comprende que Stein (1994), sostenga que “el rol de la industria de defensa es responder a los nuevos requerimientos” (Trad. Libre, p. 317). Por ello, afirmo que si cambia la política cambia la industria. De igual forma, Stein (1994), dice que “En cualquier democracia, los factores políticos juegan un rol significativo, si no, el rol dominante que modela como un país responde en los eventos militares futuros” (Trad. Libre, p. 318). Entonces, si el futuro de la industria de defensa depende de la política, el problema se produce cuando la política es contingente (cambiante) y no tiene claro sus objetivos a largo plazo. Ello provoca la incertidumbre de que producir en el futuro y de cómo mejorar los actuales productos (sistemas), sin saber que será lo que el cliente necesita y comprará.

En el mismo orden de cosas, el factor tecnológico, debe proporcionar soluciones a los nuevos requerimientos. Para ello se debe invertir cuantiosas sumas de dinero en investigación y en personal técnico calificado, lo que no lo hace un negocio seguro, más cuando muchos proyectos de investigación son luego cancelados (en Chile p. ej. Proyecto Tridente y Proyecto Rayos). Empero, ello se dificulta debido a que el hecho de no invertir en investigación puede dejar fuera a una industria del negocio y el hecho de invertir mucho sin encontrar nada también.

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En ese sentido, se debe observar que en el mundo se ha buscado reducir el presupuesto militar y bajar los gatos en armas (ejemplo de ello EE.UU., Francia y Reino Unido). Aquello ha obligado a las industrias de defensa, a buscar formas de seguir siendo rentables. Así las cosas, los ingleses se plantean (Tucker, 1997) si la diversificación permite mejorar capacidad de la industria, concluyendo que la diversificación, en las industrias de defensa, no es la vía. Stein (1994) por su parte en EE.UU. dice que “La gente de la industria debe aprender a como producir las cosas en números menores, a un menor costo y más rápido- sin sacrificar calidad.” (Trad. Libre, p.326). Así propone cadenas de producción flexibles que no produzcan sólo un producto determinado sino varios.

Empero, lo que si han hecho todas las industrias es someterse a la globalización. Esto implica que ya no se fabrican modelos, con piezas exclusivas de un país determinado y ya no se diseñan sólo para las necesidades de un país determinado. De ahí que Foss (Octubre, 2002), escriba que el Reino Unido, ha girado de una industria autosuficiente a una de colaboración con países como Alemania y Francia. Principalmente debido a que “los altos costos de desarrollar y construir un pequeño grupo de aviones es tan alto, que los programas de aviación para una sola nación, son muy raros” (Trad. Libre, p.27). Por ello cuando se piensa en desarrollar un nuevo modelo, se piensa en inversión extranjera, EE.UU. no es la excepción, así Trimble (2006) citando a Powell, dice que “La inversión extranjera en EE.UU. es buena … Se necesita inyección de capital” (Trad. Libre, p.29). Así podemos decir que la industria de defensa no es ajena a los procesos de globalización y de esa forma se entiende que se abran oportunidades para los joint ventures, como bien explica Sharratt (2005) ha ocurrido entre la industria de Sudáfrica y EE.UU.

A pesar de todos estos esfuerzos por bajar los costos de producción, las mayores industrias de defensa igualmente reciben subsidios de parte del Estado, para que sean un negocio. Así en la revista MILTECH, (1986), Sr. Raymond Lygo el director de la Aeroespacial Inglesa, sostiene que “…que las compañías de EE.UU. reciben grandes subsidios por sus programas militares. Inglaterra es el menos vulnerable a ese tipo de criticas, debido a que recibe los menores subsidios.” (Trad. Libre, p.25). Con lo cual se confirma que todas estas empresas reciben subsidios, ya sea de altos o pequeños montos para competir. Stein (1994) al respecto manifiesta que “sin las garantías del gobierno de EE. UU., nosotros [las industrias de defensa] casi siempre nos encontraríamos en una posición no-competitiva.” (Trad. Libre, p.327). Cabe advertir y asumir entonces que el negocio de la defensa no es rentable de por sí.

Ahora bien, queda por ver hacia donde se dirige la industria de armamentos y como hemos expuesto ello depende de muchos factores. Si bien es cierto que las amenazas del futuro son difusas, no es menos cierto que se están haciendo avances en la tecnología militar y por ello debemos dirigir nuestras miradas hacia las grandes potencias como EE.UU. En esa línea Stein (1994) cree que las guerras del futuro van a ser muy rápidas y donde no se van a soportar bajas amigas, ni de civiles no involucrados; por la directa relación que se da entre la política, presión social y cobertura periodística. Para él la meta se puede alcanzar, debido a los avances de la tecnología, así piensa que: (a.) se necesitaran ataques de precisión; (b.) sistemas anti-misiles; (c.) sistemas de recopilación de información del campo de batalla (censores, satélites y procesadores); (d.) el armamento debe ser modificable y adaptarse a nuevas condiciones; (e.) armas de protección para no causar daño a civiles; y finalmente (f.) un sistema de entrenamiento virtual que logre capacitar, respetando las normas medio ambientales. En otras palabras, hablamos de tecnología de punta (de alta adaptabilidad y flexibilidad), la cual es necesaria, para desarrollar sistemas de armas que cumplan con los requerimientos de la guerra del futuro. Así, se debe tomar en cuenta que aquella exigencia, se transforma en una barrera de entrada ante el mercado de armas para la defensa. Ahora queda determinar como las industrias de Chile y Latinoamérica se insertan en este complejo escenario.

2. Chile y Latinoamérica ¿Nuevas oportunidades de negocios?

Latinoamérica tiene ventajas comparativas frente a las grandes potencias que fabrican armamento principalmente debido a que la mano de obra calificada es de un menor costo y sus costos variables (petróleo y materias primas) también son menores, lo que en definitiva se transforma en un menor costo de producción. Además Latinoamérica como constata Pizarro (2003) es un mercado que moviliza alrededor de unos $1.600 millones de dólares al año, sólo para adquirir sistemas de armamento, sistemas de entrenamiento y de telecomunicaciones, lo cual demuestra que es un mercado atractivo. Por todo esto, es que quizás Pizarro (2003) se plantea que “resulta difícil comprender el por que estos sistemas no están siendo adquiridos dentro de nuestra propia industria local” (p. 47).

Teniendo presente lo anterior, podemos observar que los Offsets, cada vez son más grandes y ofrecen una mayor transferencia de tecnología. De hecho, como dice Pizarro (2003), en la renovación de aviones de la fuerza área de Brasil, la empresa francesa del MIRAGE 2000BR y la empresa Rusa del SUKHOI 35 ambas ofrecen construir los cazas de última generación en Brasil. Sin embargo, no podemos generalizar el ejemplo de Brasil, para toda la región, ya que es la potencia de la región y ha tenido una política Estatal, de fomento a la industria de defensa que data de los años 70. Según mi opinión eso le permite desarrollar la tecnología suficiente y now how, para que importantes empresas encuentren viable instalarse en dicho país. Pero el resto de la región y en Chile se necesita desarrollar más su tecnología para poder hacer viable, una transferencia tecnológica de tal magnitud. Pero ello no sólo se restringe al ámbito militar si no que se amplía al ámbito civil. Después de tener una industria civil avanzada el paso a la industria de defensa será sencillo, un ejemplo de aquello se expone en la revista MILTECH (1998), en un reportaje a la industria de Singapur y como está aprovecha la sinergia tecnológica de su industria. Pero en el Ínter tanto, los países latinoamericanos, deben tratar de fabricar piezas que no requieran de alta tecnología, para de esa forma participar en la fabricación de los sistemas de armamento (generando interdependencia) y así no quedar excluidos; pasando a ser sólo unos compradores sin industria (espectadores sin ingerencia).

3. Replanteando la necesidad de tener una industria propia.

Una industria propia que sea capaz de construir completamente un sistema de armas, con componentes nacionales, es en el hoy una utopía. Pero lo que no es una utopía y se transforma en una necesidad, es tener una industria de defensa. No obstante, no se trata de la antigua búsqueda, que constataba Schwemmer (1990), de disponer de armamento de producción nacional para tener independencia política, sino que se trata de participar en la interdependencia entre las naciones[ii]. Así las cosas, las naciones deben ir a pelear con el armamento que ellos poseen y no se concibe que la industria tenga influencia en hacer armas para los tiempos de guerra. Por ello lo importante en la industria de defensa de Latinoamérica y en Chile, debe ser la capacidad para participar de está interdependencia y la capacidad de ser un productor de servicios de mantenimiento integral, es decir, capaz de dar un servicio técnico (recurso humano) a los sistemas previamente comprados, en ese sentido se juega hoy la independencia política de una nación en conflicto[iii].

C. CONCLUSIONES RELACIONADAS CON EL TEMA:

I.- La industria de defensa es un negocio de alto costo y riesgo, debido al importante papel que juega la tecnología y la política, en las proyecciones de futuro. Lo cual genera una incertidumbre que no hace rentable dicho negocio.

II.- La globalización y la búsqueda de eficiencia en la producción en defensa, abren negocios para que haya transferencia tecnológica hacia Latinoamérica.

III.- Las industrias de defensa en Latinoamérica y en Chile deben abrirse a participar del proceso de interdependencia en la fabricación, pero cuidando no depender de los sistemas de mantenimiento de otros países, ya que aquello es lo que produce y producirá la independencia política en las guerras del mañana.


[i] Usare en está monografía, la definición de industria de defensa, de Schwemmer (1990) “Conjunto de organizaciones, infraestructura y medios humanos y materiales del sector público y privado, que poseen capacidad para producir en el país material y equipo de uso militar, manufacturados, para ser utilizados en la guerra por las FF.AA. o empleados como elementos disuasivos para mantener la seguridad [defensa] e integridad de la población y del suelo nacional” (p.17).

[ii] O sea, por más tecnología que tenga una nación, si externaliza por ejemplo la construcción de las alas de un avión y luego no puede recibir dichas partes, no podrá construir el sistema, y generar la capacidad de construir las alas en dicho país con las especificaciones técnicas adecuadas va a tardar mucho tiempo; tiempo el cual una nación no tiene, en el contexto de las guerra rápidas.

(iii) Duarte (2006) muestra como FAMAE participa de la integración global y de servicios de mantenimiento. Además hay que apuntar que eso se consigue con un personal altamente calificado que a fin de cuentas, es el que hace la diferencia en una guerra. En ese mismo sentido pero aplicado a la guerra misma, como bien lo apunta Harrington (2006) en entrevista al general Estadounidense Michael Moseley, los “oficiales bien entrenados tienen acceso a la tecnología y pueden transmitir información a la velocidad de la luz… [Teniendo aquella capacidad] la fuerza aérea va ahí tener una ventaja asimétrica sobre sus adversarios [no se da por tener un mejor avión]” (Trad. Libre, p. 34).


REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS:

- African Armed Forces Journal (Agosto 2005). What Does the defence Industry Need?. African Armed Forces Journal. 8. p.17.

- Bialos, Jeffrey. (2001). A short-term wind fall … But at what price?. Jane’s Defence Weekly. Vol. 36. pp. 16-20.

- Duarte Martínez-Conde, Fernando. (Octubre, 2006). Famae: Tecnología y desarrollo de la defensa. Recuperado el 20 de Noviembre de 2007, de http://www.anepe.cl/3_foro/Articulos/columna_duarte05.htm

- Foss, Christopher F. (Octubre, 2002). Going Global, The UK defence industry is undergoing a major transformation from self-sufficiency to international co-operation. JDW reports on how the industry is dealing with the resulting discord between the need for efficiency and competition. Jane’s Defence Weekly. Vol. 38. pp. 22-29.

- Foss, Christopher F. (Junio, 2002). Going Pro, France is seeking to balance personnel and equipment spending to enable an all-professional army to fulfil its commitments at home and abroad. Jane’s Defence Weekly. Vol. 37. pp. 54-59.

- Harrignton, Caitalin (2006). Interview: General Michael Moseley, US Air Force Chief of Staff. Jane’s Defence Weekly. Vol. 43. p. 34.

- Hooton, Ted. (1986). The British Aerospace Industry in Defence, Military Technology (MILTECH), Vol. X. pp. 16-26.

- MILTECH, (1998), The Defence Industry In Singapore, Military Technology (MILTECH), Vol. XXII. pp. 70-71.

- MILTECH, (1986), The British Aerospace Industry: Resilient and- innovative. Military Technology (MILTECH), Vol. X. pp.25-26.

- Mulholland, David. (2002). USA Defence Industry. Jane’s Defence Weekly. Vol. 37. pp. 62-73.

- Pizarro Ovalle, José Miguel. (2003). Fuerzas Armadas Latinoamericanas y oportunidades de negocios para la industria de Defensa internacional. ¿Una solución europea? (1). Tecnología Militar. Nº 2. pp. 47-52.

- Schwemmer Díaz, Carlos N. (1990) Industria bélica en países en desarrollo. MINERVA, Revista Profesional de la Fuerza Aerea de Chile. Vol. VIII, Nº 21. pp. 13-27.

- Sharratt, Bryan. (Agosto 2005). Expanding United States Markets for South African Defense Industry. African Armed Forces Journal. 8. p. 19-20.

- Stein, Robert M. (1994) Program requirements and the role of defense industry. En Ethnic conflicts and regional instability, Implications for U.S, policy and army roles and missions. (pp. 317-328). EE.UU. SSI.

- Trimble, Stephen. (2006).Growing Pains, In Contrast to the traditional peaks and troughs of business, US companies may be looking forward to a period of sustained growth over the next decade, as well as other far-reaching changes. Jane’s Defence Weekly. Vol. 43. pp. 24-29.

- Tucker, Jonathan, Et. Al. (1997). Diversification and Performance in the UK. En Defense Analysis. (pp. 271-281), UK: Brasseys’s Ltd.

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